Capilla de Música

concierto

De las muchas iniciativas que han surgido a lo largo de los años en San Juan del Hospital, una era la promoción de la música en las celebraciones litúrgicas. Inicialmente se empezó tocando el órgano en alguna misa. Poco a poco se ofrecieron voces para cantar: jóvenes y mayores, claras y roncas. El tiempo ha ido filtrando las voces y también siguen apareciendo voces nuevas y jóvenes que contribuyen a dignificar las ceremonias en alabanza a Dios.

¡Cuando el hombre alaba a Dios! Estas palabras son suficientes para expresar lo que supone cantar en un coro. Hablar con Dios es algo que sobrepasa los límites del lenguaje humano. Por eso, de siempre, ha habido una necesidad esencial: la ayuda de la música y el canto en alabanza de Aquel de quien hablan todas las cosas.

Los peces que viven en el mar guardan silencio, en cambio los pájaros cuyo espacio vital es el cielo, cantan. La auténtica liturgia abre al hombre la profundidad del mar con su silencio y le enseña a volar a la altura del cielo como los pájaros a cantar con los ángeles. La música nos ayuda a rezar y a poner nuestra mente en Dios.

El que canta reza dos veces, porque el que canta no solo mueve los labios, sino que emplea las cuerdas vocales, los pulmones, los oídos, el corazón y la mente, y las frases que formula son bellas melodías. Y si alguna vez no salen tan bellas, el Espíritu Santo las lleva con inefables suspiros al trono de Dios donde se convierten en gloria.

 

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