Todo empezó hace ochocientos años

Nave central S. Juan H. Calza

 

Cuando el Rey Don Jaime toma Valencia en 1238, los Caballeros de la Orden de San Juan del Hospital de Jerusalén lo acompañan y se instalan junto a la judería, a partir de la Puerta de Xerea, ocupando el palacio árabe del primer emir con sus eras adyacentes. Allí erigieron una primera iglesia convertida en eremitorio, la zona de albergue-hospital y el cementerio.

Poco después, antes de 1255, comienza la edificación de la actual iglesia. En su zona mas primitiva se halla una capilla decorada con pinturas murales de corte románico, de gran calidad técnica y de interesante iconografía.

Todo un grupo de artistas y artesanos bajo la influencia de una escuela común plasmaron un relato bíblico, de resonancias eucarísticas, totalmente legible para el pueblo que lo contempló. Varios nobles del Reino de Aragón y del Condado de Cataluña formaban parte de las huestes del rey, entre ellos Arnau de Romaní, el Conde de Pallars y el señor de Foces.

Arnau de Romaní levantaría en el patio sur del conjunto de San Juan del Hospital una pequeña capilla funeraria, de estilo románico, que poco después transformaría en gótico incipiente y en la cual según la tradición oyó misa el Rey Don Jaime. Estaba rodeada de un claustro de arco-solios funerarios, románicos en su mayoría, que han sido liberados con no poco esfuerzo y estudio de las construcciones que desde hace siglo y medio los habían embebido y que amenazan con volver a hacerlo.

No menos interesante resulta la figura del Señor de Foces, caballero sanjuanista oscense nombrado por Don Jaime procurador de la ciudad, que según se sabe por documentos trae consigo sus artesanos de Huesca para trabajar en la construcción de la parte mas antigua de la Catedral de Valencia, la Puerta del Palau, y en la zona contigua sobre la que se encuentra un reconditorio o cámara secreta, decorada con pinturas murales de la misma factura que las de san Juan del Hospital.

En esta cámara hay un pequeño hueco dedicado a la Corona de Espinas del Señor; seguramente sirvió para depositar en momentos de peligro la Espina de la Santa Corona que San Luis, Rey de Francia, regaló al rey Don Jaime y que formaba parte de su relicario personal e itinerante y que éste depositó en la Seo valentina. El resto de las pinturas, alrededor del hueco, están dedicadas a la Pasión de Cristo completando así la narración iconográfica. Este reconditorio serviría casi doscientos años mas tarde para depositar el Santo Cáliz de la Cena que trajo a Valencia desde Huesca el Rey Alfonso V el Magnánimo en el año 1424, procedente del monasterio de San Juan de la Peña donde se hallaba desde 1134.

En San Juan del Hospital tiene su sepultura la Emperatriz Constanza de Grecia a la que el Rey Jaime I dio cobijo en Valencia, alojándola en el Palacio del Real hasta su muerte. En su séquito de soberana, la emperatriz trajo desde Nicea varias reliquias: las de Santa Bárbara y un Lignum Crucis de considerable tamaño.

La columna y restos óseos de Santa Bárbara los legó a su muerte en 1307 a la iglesia de San Juan del Hospital, y el Lignum Crucis a la ciudad de Valencia, siendo una de las reliquias mas importantes del Relicario de la Catedral. Durante muchos años estuvo junto al Santo Cáliz de la Cena, hasta que este último fue colocado en el Aula Capitular donde se venera.

 

Margarita Ordeig Corsini
Directora técnica del Museo del Conjunto Hospitalario de San Juan del Hospital de Valencia

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