Santa Bárbara

El origen de la devoción a Santa Bárbara está vinculada a la figura de la emperatriz Constanza de Grecia que a su llegada a Valencia tras enviudar fue acogida por el rey Jaime I, al que le unían vínculos familiares.Santa Bárbara La
emperatriz profesaba una gran devoción a Santa Bárbara; devoción que propagó por diversos lugares y trascendió en el tiempo. Quiso y dispuso ser enterrada en San Juan del Hospital y así se cumplió a su muerte en 1307, siendo enterrada en la capilla lateral sur del presbiterio.

Por su devoción a Santa Bárbara, en 1696 y con la autorización del rey Carlos II, la Real Cofradía de Santa Bárbara trasladó los restos mortales de la emperatriz desde su primer enterramiento en la capilla lateral del presbiterio a la nueva capilla barroca entonces construida, obra de Juan Bautista Pérez Castiel, puesta bajo la advocación de esta virgen y mártir, donde permanecieron en una sencilla arqueta de madera hasta la contienda de 1936. La arqueta que ahora puede verse suspendida en la pared derecha de la Real Capilla de Santa Bárbara, donde permaneció durante siglos, es una réplicaSanta Bárbara fiel de la que fue profanada. La capilla está dedicada a la reserva del Santísimo.

La imagen de Santa Bárbara que se encuentra en el altar de la real capilla de esta Santa fue donada a la iglesia el 20 de marzo de 2001 por el Ejército. La imagen estuvo ubicada en el antiguo Acuartelamiento de Artillería Marqués de la Ensenada, en Medina del Campo (Valladolid). Data del siglo XIX y en su peana presenta una placa con la inscripción “Esta imagen fue venerada por los Artilleros en el Cuartel Marqués de la Ensenada de Medina del Campo (Valladolid) hasta el 16 de diciembre de 2000”.

 

Oración a Santa Bárbara

Oh Dios, que has querido que Santa Bárbara, virgen y mártir, te agradara siempre por los méritos de su virginidad y su fortaleza en el martirio [oración colecta de Santa Águeda], concédenos por su intercesión que no permitas que seamos perturbados por ningún peligro [colecta Cátedra de San Pedro, 22-II] y que vivamos en tu servicio con tal perseverancia, que podamos descubrirte y seguirte en todas las circunstancias de la vida [San Francisca Romana, 9 de marzo, religiosa]. Por Jesucristo nuestro Señor, Amén

(Con licencia eclesiástica)

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