Hallazgos ocultos

Columna anillada al arco toral.

En el interior de la iglesia de San Juan del Hospital de Valencia sorprenden muchas cosas, pero quizá una de las más curiosas sean las columnas califales del S. X, de mármol rosa con capitel de nido de abeja, que forman el arco toral de la iglesia. Se hallan colocadas sobre dos fustes anillados de mármol blanco romano. Son idénticas a las que se encuentran en el museo de la Alhambra y en el de Córdoba, provienen todas ellas de la mítica Medina Azahara.
Columna anillada del arco toral. Con capiteles islámicos califales del S.X. En el fuste sur signo hebreo que representa la hiedra.

¿Cómo llegaron hasta aquí? ¿Cuándo y por qué?

Las primeras noticias escritas que se conocen hablan de que sobre el año 714 todo el territorio que hoy es la Comunidad Valenciana ya era musulmán.

Alrededor del año 800 es nombrado gobernador de todo el Levante, que incluía Barcelona y Huesca, el tío del rey Al-hakám Abd Alláh ibn `Ab dar-Rahmán ibn Mu“awiya. Al que se conoció con el nombre de al-Balansí, o sea, “el valenciano”.

Ejerció su gobierno desde el año 802 a 824, construyendo su residencia campestre en la Russafa, a las afueras de Valencia, cuyos jardines fueron cantados por varios poetas musulmanes.

Años después, ya en el s. XI, Abd al-Aziz, rey de la taifa de Valencia, desarrolló y enriqueció su pequeño estado, levantando nuevas murallas, un puente de piedra (donde está el de Serranos), palacios, mezquitas, jardines, escuelas y baños.

Muchos potentados cordobeses se asentaron en la prospera ciudad trayendo consigo materiales, enseres propios y dinero para construir sus casas. ¿Pudieron traer las columnas de la desaparecida Azahara?

La conquista cristiana de Valencia puede decirse que comenzó en 1210 con el rey Pedro II de Aragón y afecta particularmente al complejo del que estamos hablando. El 11 de noviembre el rey D. Pedro dona a la Milicia del Hospital de San Juan de Jerusalén, la alquería de Ruzafa y la torre situada junto a ella, más muchas otras posesiones en la campiña… cuando Valencia capitulara.

Estando en Alcañiz, su hijo, el joven rey Jaime I de Aragón, y con él, su amigo el Maestre del Hospital, Hugo de Folcalquier y también el noble Blasco de Alagón, le hablaron de las excelencias de la tierra, clima y ciudad de Valencia, animándole a su conquista.

El asedio de la ciudad duro 5 meses. El rey Abú Yumail Zayyán, envió a su sobrino Abú-l-Hamlek, a pactar unas condiciones justas y favorables. El 29 de septiembre de 1238 fue firmada la capitulación. Así lo cuenta ibn al-Abbar, famoso poeta, historiador y representante real. El 9 de octubre entraba Jaime I en Valencia.

Otro gran historiador y geógrafo cordobés, ar-Razí, en su “Geografía monumental de al- Andalus”, y posteriormente AL-Udrí, describieron la amurallada ciudad de Valencia con cuatro puertas, más una salida, la de as-Sarí’a (Eixerea) que comunicaba la urbe con una explanada extramuros o Musal.la, o zona para celebraciones religiosas.

saetera

Vista del muro de entrada original con una saetera. S. XII-XIII.

Pero interesa sobre todo la descripción sobre dicha puerta: “inmediata a la puerta, ya en el interior, existía la mezquita Sabuliya, que daba nombre a la calle que Jaime I cedió a 12 caballeros conquistadores…” (la calle Sepolella o Xepolella, que correspondería a la actual Trinquete de Caballeros.

También junto a la puerta se encontraba la residencia del Emir Azach ab-bunbedel. Un espacioso jardín lo rodeaba, con fuentes y pasillos entre ellas, su zona de eras, horno y azucatchs.

Es ésta posesión, la que el Rey Jaime dona a la Milicia del Hospital de San Juan de Jerusalén. Así figura en el Llibre del Repartiment. Para que establecieran, según la costumbre de esta orden, un albergue-hospital: “Las casa e moradas de Azach Abunbedel… y las eras que lo circundan”.

Allí se instalaron los freires/caballeros, usando las edificaciones que había y construyendo un templo, el albergue y la zona del cementerio; en… aquellas eras y huertos que rodeaban la posesión.

Todas estas reminiscencias árabes se conocían, pero… hay que dar un salto de 700 años.

En 1996-97, se llevaban a cabo unas excavaciones arqueológicas en el Patio sur, o zona cementerial del Conjunto Hospitalario de San Juan, cuando se llegó a un pavimento singular, islámico, conservado en su posición original. Un muy bien trabado solado a espiga, rojo, de arcilla cocida, formando un pasillo que ascendía con escalones hacia… una preciosa capilla gótica, sí, pero levantada sobre cimientos musulmanes.

En el centro de los pasillos apareció una fuente estrellada, aun con su caño de plomo, perfectamente unidos los adobes entre sí, pero faltos de los azulejos esmaltados en azul que debieron adornarla.

Los jardines del emir, rodeando el oratorio personal o la mezquita Sabuliya. Varios historiadores así lo creen.

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Sin embargo, no estaba prevista su recuperación, dentro del proyecto que se realizaba, aprobado por la Comisión europea de Cultura, y para evitar su deterioro se volvió a tapar y se pospuso para un momento mejor.

Este hallazgo acompañó a otro de gran importancia, un tramo de la spina del Circo romano de la ciudad romana de Valentia, del s. III. En el fondo de una cripta del s. XVI.
Cripta de Sta, Bárbara, Vista total con la spina del circo romano del s. III; el acceso al pudridero del s. XIII y las piezas reutilizadas en los muros en el s. XVI

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