Virgen María, Madre de Jesús y Madre nuestra, hoy acudo a ti con el corazón lleno de ilusión, pero también de preocupación.
Tú conoces el esfuerzo que estoy haciendo estos días y sabes que este examen es muy importante para mí. También sabes que no he podido prepararlo tan bien como me habría gustado y que aún tengo dudas y miedo a no estar a la altura.
No vengo a pedirte un resultado sin esfuerzo, porque sé que debo hacer mi parte. Solo te pido que me acompañes en este camino, que me des serenidad para estudiar estas últimas horas, confianza para no rendirme y claridad de mente para recordar lo que he aprendido.
En el examen, ayúdame a mantener la calma, a leer con atención, a razonar cada ejercicio y a aprovechar al máximo todo lo que sí sé. Que no me bloquee por los nervios y que pueda demostrar el trabajo que he realizado.
Si es voluntad de Dios, intercede por mí para que este esfuerzo tenga fruto y pueda aprobar este examen. Y si el resultado no fuera el que espero, dame fortaleza para aceptarlo y seguir adelante sin perder la esperanza.
Gracias por acompañarme siempre, incluso en los momentos en los que más insegura me siento.
Virgen María, ruega por mí y por todos los estudiantes que se esfuerzan con honestidad.
Amén.
